Por fin lo comprendió, miró al frente y con un suspiro le dijo a la chita callando, que sabía lo que había estado gestando para su vida. Tan sólo Tila, Hierba Luisa y Valeriana, esperaban que pasara aquello en lo que ella había soñado sin saberlo. Detrás del mostrador abrió la caja torpemente, para realizar su primera operación. Quizás, la calculadora científica entre senos y cosenos, no acertaba a resolver que Ansia prefería estar entre melones y ramitas de perejil, sin tilde en la í. Se puso el mandil y le dijo dulcemente a su primera clienta (pues era demasiado pronto para hacerse la tosca):
- ¿Qué quiere usted doña…?
- Bella, soy Bella niña, así me llaman todas en el barrio- vociferó una mujer en jarras.
- Encantada, soy Ansia, su nueva frutera.
- ¿Qué le pongo?-dijo, con una sonrisa, a sabiendas de que la próxima vez que le comandara respondería a la cálida frase de “Oye Ansia, ponme lo de siempre”
Zizí Emperatriz
sábado, 5 de noviembre de 2011
martes, 23 de noviembre de 2010
ALTOS VUELOS
Le quiero.
No pasa un solo día sin que alguno de sus amigotes me diga en tono guasón: ay… como se nota el amor… y yo enrojezca como si fuera una quinceañera.
En realidad no me importa reconocerlo, él me hace feliz y lo gritaría a los cuatro vientos. Ayer jugamos a los dedos, ya sabes, ese donde dos pulgares se baten hasta atrapar al contrario y el regalo de la victoria es que te aprisione "el gordito" de las manos más fuertes.
Me gusta todo de él, desde la cabeza, aunque grande y firme, hasta sus antagónicos pies,tan pequeños que parece como si fuese a caer en cualquier momento .
El otro día me preguntó:
- Sara, si fueras un animal, ¿cuál te gustaría ser?
- No sé, supongo que un perro, es el mejor amigo del hombre, y de la mujer ¡ojo! que no me gusta ser machista. ¿Y tú? –me apresuré.
- A mí me gustaría ser un águila, es elegante, y lo ves todo desde arriba- contestó mientras jugueteaba con nuestras alturas y aplastaba su mano sobre mi cabeza
- ¡Entonces no nos veríamos nunca! Protesté.
- Ayyy Sarita… me dijo besándome la frente y acariciándome el hombro.
Entonces lo vi claro, las águilas no tienen que vivir tan mal, son más libres y no tienen dueño, supongo que podría ser una de esas...
Él no me quiere.
No pasa un solo día sin que alguno de sus amigotes me diga en tono guasón: ay… como se nota el amor… y yo enrojezca como si fuera una quinceañera.
En realidad no me importa reconocerlo, él me hace feliz y lo gritaría a los cuatro vientos. Ayer jugamos a los dedos, ya sabes, ese donde dos pulgares se baten hasta atrapar al contrario y el regalo de la victoria es que te aprisione "el gordito" de las manos más fuertes.
Me gusta todo de él, desde la cabeza, aunque grande y firme, hasta sus antagónicos pies,tan pequeños que parece como si fuese a caer en cualquier momento .
El otro día me preguntó:
- Sara, si fueras un animal, ¿cuál te gustaría ser?
- No sé, supongo que un perro, es el mejor amigo del hombre, y de la mujer ¡ojo! que no me gusta ser machista. ¿Y tú? –me apresuré.
- A mí me gustaría ser un águila, es elegante, y lo ves todo desde arriba- contestó mientras jugueteaba con nuestras alturas y aplastaba su mano sobre mi cabeza
- ¡Entonces no nos veríamos nunca! Protesté.
- Ayyy Sarita… me dijo besándome la frente y acariciándome el hombro.
Entonces lo vi claro, las águilas no tienen que vivir tan mal, son más libres y no tienen dueño, supongo que podría ser una de esas...
Él no me quiere.
lunes, 25 de octubre de 2010
EL JUICIO
Definitivamente no podía. Era como si el tiempo me hubiera abierto la puerta a miedos que sin duda, y a las pruebas me remito, eran inexistentes en mi niñez. La edad no perdona. Lo disfrazan de prudencia, pero el hecho es que estoy paralizada. No puedo hacerlo.
Mis manos frías, pero sudorosas, sujetan el fino hilo, que mi pupila se empeña en transformar en una cuerda que asfixia mi respiración agitada. Mi corazón late fuertemente.
Como si algo malo fuese a suceder recordé mi infancia, creo que para que me rescatara aquella niña sin juicio de hace 20 años.
No es justo, no pienso torturarme más, era más fácil cuando eran de leche. Deslizo con cuidado hacia el exterior de mi boca, la soga que prende desde mi muela dubitativa hasta el pomo de la puerta, del cuarto de baño eso sí, que la sangre es muy escandalosa.
Que me la arranque el doctor Pérez, he decidido palpándome el bolsillo y sacando un pañuelo con el que limpio el miedo de mi cara. Con las mismas, vuelvo a meter la mano en el trasero de mis pantalones, para comprobar la inexistencia de valor alguno en sus recovecos.
Me lamento:
- Seguro que me saca algo más que un diente, con el desembolso que supone ir al dentista!
Mis manos frías, pero sudorosas, sujetan el fino hilo, que mi pupila se empeña en transformar en una cuerda que asfixia mi respiración agitada. Mi corazón late fuertemente.
Como si algo malo fuese a suceder recordé mi infancia, creo que para que me rescatara aquella niña sin juicio de hace 20 años.
No es justo, no pienso torturarme más, era más fácil cuando eran de leche. Deslizo con cuidado hacia el exterior de mi boca, la soga que prende desde mi muela dubitativa hasta el pomo de la puerta, del cuarto de baño eso sí, que la sangre es muy escandalosa.
Que me la arranque el doctor Pérez, he decidido palpándome el bolsillo y sacando un pañuelo con el que limpio el miedo de mi cara. Con las mismas, vuelvo a meter la mano en el trasero de mis pantalones, para comprobar la inexistencia de valor alguno en sus recovecos.
Me lamento:
- Seguro que me saca algo más que un diente, con el desembolso que supone ir al dentista!
viernes, 1 de octubre de 2010
Un día cualquiera
Fue un despertar abrupto y no era para menos. Los recuerdos de “lo que pudo haber sido” daban los últimos coletazos entre sus sábanas viejas.
Había decidido pasar página, como tantas veces. Remedios, le llamaban.
A golpe de calendario organizaba su vida. No eternizaba agravios ni reclamaciones. Tampoco vivía de las rentas de sus escasos triunfos. Tan solo necesitaba esbozar su agenda, que por cierto, coqueteaba con cualquiera que se pusiera por delante, la muy puta: una palabra bonita, una falsa promesa…
A veces, sólo a veces, Remedios se declaraba en punto muerto, es decir, tachaba en su calendario hasta casi borrar el día y se quedaba a solas con suspiros risas y llantos, los cuales, explotaban abrasando sus mejillas a sabiendas que en unas horas se desvanecerían y Remedios nunca miraría atrás..
Había decidido pasar página, como tantas veces. Remedios, le llamaban.
A golpe de calendario organizaba su vida. No eternizaba agravios ni reclamaciones. Tampoco vivía de las rentas de sus escasos triunfos. Tan solo necesitaba esbozar su agenda, que por cierto, coqueteaba con cualquiera que se pusiera por delante, la muy puta: una palabra bonita, una falsa promesa…
A veces, sólo a veces, Remedios se declaraba en punto muerto, es decir, tachaba en su calendario hasta casi borrar el día y se quedaba a solas con suspiros risas y llantos, los cuales, explotaban abrasando sus mejillas a sabiendas que en unas horas se desvanecerían y Remedios nunca miraría atrás..
lunes, 20 de septiembre de 2010
SE OFRECE
Emperatriz busca imperio para reinar a jornada completa. Formación en paquete Soficct y reinos on-line. Prescindible corona y zapatos de tacón. Disponibilidad geográfica.
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